Hemos iniciado el mes de noviembre: mes de la Familia y con ello publicaremos durante las cuatro (4) semanas temas importantes que te ayudarán a fortalecerla.
Podemos decir que nosotros como cristianos católicos tenemos la mayor dignidad del ser humano que es el ser hijos de Dios. Hoy en día se ha desvirtuado el verdadero concepto de la familia, debido a la ausencia de la moral que es la orientación de la conducta humana en relación con Dios. El hombre se va perfeccionando mediante sus actos, y como tal está llamado a buscar espontáneamente a Dios, a profundizar y entender que no está aquí por una explosión o evolución sino por el amor divino de un ser supremo y omnipotente que es su Creador.
Como todos sabemos, en la familia es donde se fundamentan estos principios de la doctrina cristiana que hoy en día están totalmente debilitados y han dado paso a que puedan filtrarse diferentes conceptos, pensamientos e ideologías que afectan totalmente la seguridad y bienestar de la familia natural.
Dentro de los retos y desafíos que la familia enfrenta actualmente debido a un “modernismo” mal entendido, están el secularismo que es la tendencia a sacar a Dios de la humanidad y poner en discusión o votación los preceptos y dogmas divinos; Esto implica a que el hombre de rienda suelta a sus deseos, pensamientos, “derechos y pasiones” desordenadas que lo convierten en un ser egoísta e individualista que piensa solo en complacerse y en buscar una felicidad inmanente y momentánea más no trascendente.
Otros de los retos que debilita la integridad de la familia es el materialismo, donde el hombre busca autosatisfacerse de las cosas del mundo, aferrándose a acumular bienes propios que en su mayor parte los promueven los medios de comunicación y la publicidad mercantilistas, rechazando muchos valores como compartir y ser generoso con las personas que necesitan. Esto conlleva a que los padres desarrollen en sus hijos un hedonismo (placer) al ofrecerles y darles todo lo que deseen y de esta forma evitar conflictos que les pueda afectar a su vida cómoda, enseñándoles a obtener las cosas fácilmente y sin ningún sacrificio.
Todos estos antivalores son los que atraen al mundo pensamientos equívocos como la ideología de género que no es más que una dictadura del relativismo (todo depende de…), transformando la libertad que Dios nos dio al habernos creado hombres y mujeres física, intelectual y mentalmente en un libertinaje total, tratando de legalizar las tendencias o deseos de cada persona.

